Soberanía vs. Sustentabilidad: El giro de Sheinbaum hacia el gas no convencional.
9 abril, 2026 | 11:33 a. m.En un giro estratégico, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció este 9 de abril de 2026 un plan para producir gas natural mediante fracturación hidráulica de bajo impacto. La propuesta busca revertir la dependencia del 75% del gas importado de EE. UU., utilizando tecnologías de "extracción responsable" que priorizan el uso de agua tratada y químicos biodegradables.
CIUDAD DE MÉXICO. 09 ABRIL 2026 |
En lo que representa uno de los movimientos más audaces en materia de política energética de su administración, la presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto sobre la mesa la posibilidad de reactivar la producción de gas natural en México mediante técnicas de fracturación hidráulica, mejor conocida como fracking.
Bajo la premisa de alcanzar la soberanía energética, la mandataria planteó hoy, 9 de abril de 2026, la necesidad de explotar los yacimientos no convencionales del país para romper la "vulnerabilidad estratégica" que supone depender casi por completo del suministro de gas estadounidense.
A diferencia de las posturas tajantes de años anteriores, Sheinbaum propone una transición hacia un modelo de extracción responsable. El argumento central de su administración es que el avance tecnológico permite hoy realizar estas operaciones con un margen de seguridad ambiental mucho mayor.
"No podemos ignorar los recursos que tenemos bajo nuestro suelo si existen métodos para extraerlos cuidando el ciclo del agua y la integridad de la tierra", señaló la presidenta durante su intervención matutina.
Los pilares de la nueva propuesta incluyen:
- Gestión Hídrica Circular:
- Prohibición absoluta del uso de agua dulce; el plan exige el uso de aguas industriales tratadas o salobres.
- Química Verde:
- Sustitución de aditivos tóxicos por componentes biodegradables en el fluido de perforación.
- Transparencia de Datos:
- Monitoreo sísmico en tiempo real en las zonas de extracción (principalmente en las cuencas de Burgos y Tampico-Misantla).
La decisión no es fortuita. Con un mercado internacional de energéticos cada vez más volátil, México gasta miles de millones de dólares anuales en importar gas para sus termoeléctricas. La administración Sheinbaum busca que el gas nacional funcione como el "combustible de transición" que permita estabilizar la red eléctrica mientras se consolida la infraestructura de energías renovables.
A pesar de los candados ambientales propuestos, el anuncio ha encendido las alertas en el sector ambientalista. El desafío del gobierno no será solo técnico, sino político y social. Para convencer a las comunidades locales y a los detractores, el Ejecutivo ha ordenado la creación de una comisión de expertos independientes que dictaminará la viabilidad de cada proyecto.
De concretarse, esta estrategia podría reconfigurar el mapa energético del noreste del país, transformando a México de un comprador neto a un productor con capacidad de asegurar su propio consumo industrial para la próxima década.