El "Plan B" en la cuerda floja: El pragmatismo de Monreal frente al muro de sus aliados.
24 marzo, 2026 | 1:25 p. m.El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, admitió que el "Plan B" de la Reforma Electoral corre el riesgo de no prosperar debido a la resistencia de sus propios aliados (PT y PVEM). El conflicto se centra en los recortes presupuestales a congresos locales y la reducción de regidurías, puntos que han fracturado la unidad del bloque oficialista.
CDMX. 24 MARZO 2026.
El optimismo que desbordaba la bancada de Morena a principios de marzo se ha transformado en una cautela que roza el pesimismo. Ricardo Monreal, el operador político por excelencia del oficialismo, ha tenido que salir a reconocer lo que ya era un secreto a voces en los pasillos de San Lázaro: el ambicioso "Plan B" electoral podría quedarse en el tintero.
La narrativa de unidad granítica de la Cuarta Transformación parece haber encontrado su límite en los intereses locales y presupuestarios. El conflicto no viene esta vez desde los escaños de la oposición, sino desde casa. El PT y el PVEM, piezas clave para alcanzar la mayoría simple, han puesto freno de mano.
La molestia de Monreal fue evidente al señalar que sus aliados ya están "grandecitos" para asumir sus decisiones. El punto de quiebre es el dinero y el control territorial:
Austeridad a la fuerza:
La propuesta de asfixiar financieramente a los congresos locales y reducir el número de regidores no cayó nada bien en las dirigencias de los partidos satélite, que ven en esos puestos su principal moneda de cambio político.El dilema de la revocación:
La intención de permitir que el Ejecutivo haga campaña abierta en procesos de revocación de mandato ha generado un ruido que ni siquiera el bloque oficialista ha logrado procesar con una sola voz.
Si el 2026 arrancó con la promesa de una reforma administrativa profunda para "limpiar" el sistema electoral, hoy la realidad es otra. La falta de consenso sugiere que el dictamen podría quedar congelado o, en el peor de los casos para el Gobierno, ser aprobado en una versión tan diluida que resultaría irreconocible frente al proyecto original de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Monreal sabe que sin el PT y el Verde, el "Plan B" es simplemente un borrador sin futuro. Mientras la oposición aguarda el colapso de la negociación, el morenismo se enfrenta a su prueba de fuego: convencer a sus aliados de que la "austeridad" es más importante que sus propias estructuras partidistas.