El "Plan B" electoral en vilo: La fractura entre Morena y sus aliados por el calendario 2027.

20 marzo, 2026 | 2:09 p. m.

El avance de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un freno inesperado en el Senado debido a la resistencia de sus aliados, el PT y el PVEM. El conflicto central radica en la intención de empatar la Revocación de Mandato con las elecciones intermedias de 2027, lo que el PT denuncia como una estrategia de "arrastre" para beneficiar a Morena mediante la imagen presidencial.

CIUDAD DE MÉXICO. 20 MARZO 2026 

 Lo que inició como una ruta crítica para consolidar la reforma electoral de la administración de Claudia Sheinbaum se ha convertido en un laberinto de negociaciones en el Senado. El llamado "Plan B" enfrenta hoy, 20 de marzo, su prueba de fuego, no ante la oposición, sino ante el inesperado rechazo del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde, quienes ven con recelo las nuevas reglas del juego para las elecciones intermedias.

 

El núcleo de la polémica es la intención de sincronizar la Revocación de Mandato con la elección de diputados federales en junio de 2027. Para Morena, es una medida de ahorro logístico; para sus aliados, es una estrategia de supervivencia política del oficialismo.

 

El PT ha sido enfático: empatar ambos procesos permitiría que la figura de la presidenta Sheinbaum aparezca indirectamente en la narrativa de la campaña, generando un beneficio desproporcionado para los candidatos de Morena.

"No buscamos frenar la democracia, buscamos equidad. No se puede legislar para que una sola fuerza política capitalice la imagen presidencial en las urnas", sentenciaron desde la bancada petista.

 

Tras el rechazo a la reforma constitucional, el Plan B busca rescatar cambios mediante leyes secundarias:

Se busca que la presidenta y funcionarios puedan participar en la promoción de la Revocación sin las restricciones de "veda" actuales. También, una reducción drástica en la estructura administrativa y operativa de los institutos electorales locales para "liberar recursos". Asimismo, establecer candados que aseguren la realización del ejercicio, incluso ante controversias presupuestales.

 

Pese a las presiones de los aliados, el senador Saúl Monreal ha mantenido una postura rígida, asegurando que el dictamen no sufrirá modificaciones de último minuto. Esta cerrazón ha puesto al oficialismo en una posición vulnerable: sin los votos del PT y el Verde, la reforma carece de la fuerza necesaria para transitar con legitimidad política.

 

Mientras tanto, la oposición observa desde la barrera, preparando una batería de recursos legales ante lo que consideran un intento de "dinamitar" la imparcialidad electoral desde el Ejecutivo.