El nuevo negocio de Washington: Trump planea cobrar un peaje del 20% por vigilar el estrecho de Ormuz.

13 julio, 2026 | 11:49 a. m.

El presidente Donald Trump anunció este lunes que las fuerzas navales de EE. UU. tomarán las riendas del estrecho de Ormuz, autoproclamándose como el "ángel de la guarda" de la región. El mandatario advirtió que la vigilancia de esta ruta, por donde pasa el 20% del crudo mundial, ya no será gratuita y planea imponer una tasa del 20% a las mercancías para recuperar los costos operativos.

WASHINGTON. 13 Julio 2026

 

El presidente Donald Trump volvió a sacudir el tablero de la geopolítica global con una propuesta que mezcla estrategia militar y mercantilismo puro. El mandatario estadounidense anunció que la Marina de su país asumirá las riendas del estrecho de Ormuz, autoproclamándose como el "ángel de la guarda" de la región, pero advirtió que la protección de esta vital ruta marítima dejará de ser gratuita para el resto del mundo.

 

Fiel a su estilo de negociación comercial, Trump ventiló sus intenciones durante una intervención en la cadena Fox News, dejando claro que Washington buscará un rédito económico directo a cambio de desplegar su músculo militar en el Golfo Pérsico.

 

"Vamos a custodiar el estrecho y nos van a pagar una enorme cantidad de dinero por hacerlo. Lo único que pido es que se nos reembolsen los costos por poner en riesgo la vida de nuestros soldados", argumentó el presidente.

 

La hoja de ruta de la Casa Blanca pretende fijar un impuesto del 20% sobre el valor de todas las mercancías y materias primas que atraviesen el canal. El principal argumento de Trump es que las potencias económicas que dependen del petróleo de la zona, vía por la que transita una quinta parte del crudo global, han evadido por décadas el costo financiero de mantener el paso abierto.

 

El mandatario restó importancia a las amenazas del régimen de Teherán y sugirió que Estados Unidos podría terminar administrando de facto la zona bajo el nombre de "El Ángel de la Guarda del Estrecho".

 

Esta agresiva postura pone el último clavo en el ataúd del frágil pacto de no agresión que Washington e Irán habían hilvanado a mediados de junio. Trump dio por concluidas las conversaciones diplomáticas de forma definitiva, acusando a las fuerzas iraníes de sabotear las mesas de diálogo al reanudar los ataques contra navíos mercantes.

 

Las palabras presidenciales llegan en el momento más crítico de la crisis, luego de una vertiginosa escalada militar en las últimas horas:

 

Ofensiva aérea estadounidense: El Pentágono lanzó unos 140 bombardeos tácticos contra infraestructura militar en suelo iraní, respondiendo a la agresión sufrida por un carguero con bandera de Chipre.

Bloqueo y contragolpe: Irán reaccionó decretando la clausura total del estrecho y respondiendo con lluvias de drones y misiles hacia las bases de EE. UU. en Omán, Kuwait, Baréin y Jordania.

 

A pesar del decreto de cierre emitido por Teherán, Trump minimizó la advertencia asegurando que el flujo marítimo está garantizado por la presencia norteamericana. "El estrecho se mantendrá transitable, con o sin el consentimiento de Irán", desafió.

 

Mientras las delegaciones diplomáticas de Pakistán, Catar y Omán intentan levantar una mesa de negociación de emergencia para contener el conflicto, el nerviosismo ya se apoderó de las bolsas del mundo. El temor a un desabasto energético prolongado disparó de inmediato el precio del petróleo internacional, amenazando con desatar una nueva ola inflacionaria global.