México inaugura su nuevo Poder Judicial entre simbolismos y la polémica de los “acordeones”.

2 septiembre, 2025 | 6:28 p. m.

México dio inicio a una nueva era judicial con la entrada en funciones del Poder Judicial electo por voto popular, una reforma sin precedentes impulsada por Morena. Aunque presentada como un avance democrático, el proceso ha estado marcado por la polémica de los llamados “acordeones”, listas de candidatos promovidas de forma masiva que, según críticos, vulneraron la equidad e independencia del voto. A pesar de las sanciones impuestas a más de 170 candidatos, las multas fueron mínimas, y persiste la preocupación sobre el verdadero alcance de esta reforma y su impacto en la autonomía judicial.

CDMX - 2 de septiembre de 2025

El 1 de septiembre de 2025 marcó un momento histórico para México con la entrada en funciones del nuevo Poder Judicial de la Nación, ahora conformado por jueces, magistrados y ministros electos mediante voto popular. Esta reforma, impulsada por el gobierno de Morena y respaldada por el presidente saliente Andrés Manuel López Obrador, ha sido presentada como un paso hacia la democratización de la justicia. Sin embargo, no ha estado exenta de controversia.

 

En una ceremonia cargada de simbolismo —incluyendo rituales prehispánicos en el Zócalo capitalino— el nuevo presidente de la Suprema Corte, Hugo Aguilar Ortiz, recibió el bastón de mando, gesto que ha generado críticas por su tono ceremonial más que institucional.

 

El proceso electoral judicial estuvo marcado por la polémica aparición de los llamados “acordeones”: listas de candidatos sugeridos que circularon masivamente en comunidades rurales, zonas indígenas y redes sociales. Aunque sus defensores los justifican como una herramienta útil para facilitar el voto entre poblaciones con baja información, críticos los consideran un mecanismo de coacción disfrazado.

 

El Instituto Nacional Electoral (INE) sancionó a 177 candidatos electos por su aparición en estos acordeones, aunque las multas impuestas fueron considerablemente menores a lo esperado. Por ejemplo, la ministra Loretta Ortiz fue multada con solo 127,000 pesos, lo que muchos consideran simbólico y carente de efecto disuasivo.

 

Además, se han presentado más de 180 impugnaciones ante el Tribunal Electoral, cuestionando la legitimidad del proceso y señalando que la mayoría de los ganadores coincidieron con los nombres difundidos en los folletos.

 

El magistrado Reyes Rodríguez Mondragón incluso propuso anular la elección de los nuevos ministros de la Corte, alegando que el uso de estos materiales vulneró la autonomía judicial y la equidad del proceso.

 

El nuevo presidente de la SCJN, Hugo Aguilar Ortiz, ha rechazado tajantemente las críticas. En diversas entrevistas, negó que haya existido una operación coordinada para manipular el voto, y defendió el uso de los acordeones como una herramienta necesaria para promover la participación, especialmente en comunidades indígenas.

 

"No somos la Corte del acordeón", declaró, en referencia al apodo que ha comenzado a circular en medios y redes sociales para describir al nuevo poder judicial.

 

El cambio también ha provocado reacciones ciudadanas. Grupos como Somos Mx organizaron manifestaciones simbólicas frente al Consejo de la Judicatura para denunciar lo que consideran "el funeral de la independencia judicial". Con mariachis, moños negros y pancartas, expresaron su preocupación por lo que ven como una regresión autoritaria disfrazada de participación ciudadana.

 

Analistas y organizaciones civiles han advertido que, si bien la elección popular de jueces puede parecer democrática, sin mecanismos sólidos de evaluación, preparación y control, podría debilitar la imparcialidad del sistema judicial y abrir la puerta a su politización.

 

Aunque el nuevo modelo judicial representa una ruptura con el viejo sistema elitista, también plantea dudas serias sobre su viabilidad, legitimidad y consecuencias a largo plazo. La proliferación de “acordeones”, las sanciones simbólicas y el uso de símbolos políticos en el proceso han puesto en entredicho la autonomía del Poder Judicial en esta nueva etapa.

 

El tiempo dirá si esta transformación fortalece la justicia en México o si, por el contrario, la somete a los intereses del poder político dominante.