Cuba busca una salida diplomática con EE. UU. en medio de una crisis sin precedentes.
13 marzo, 2026 | 3:01 p. m.Ante una crisis eléctrica sin precedentes y protestas sociales crecientes, el presidente Miguel Díaz-Canel confirmó este viernes que su administración ha abierto un canal de diálogo formal con el gobierno de Donald Trump.
LA HABANA . 13 Marzo 2026.
En un movimiento que marca un cambio drástico en su política exterior, el gobierno cubano ha reconocido formalmente la existencia de canales de negociación con la administración de Donald Trump. El presidente Miguel Díaz-Canel, en una comparecencia ante los medios estatales este viernes 13 de marzo de 2026, confirmó que funcionarios de ambos países han iniciado conversaciones en una "fase inicial" para abordar diferencias bilaterales, un paso que llega en el momento de mayor fragilidad económica para la isla en décadas.
El reconocimiento de estos contactos ocurre en un escenario de asfixia energética. Según informes de la Unión Eléctrica de Cuba, el país enfrenta un déficit que ha llegado a superar el 60% de la demanda nacional, provocando apagones sistemáticos que en algunas regiones se extienden hasta por 20 horas diarias. Esta parálisis no solo ha afectado los servicios básicos, sino que ha paralizado el transporte público, la cadena de suministro de alimentos y la operatividad de centros de salud, generando un descontento social que ha derivado en protestas recurrentes en diversos barrios de La Habana y otras provincias.
El agravamiento de la crisis ha sido acelerado por una combinación de factores: la infraestructura termoeléctrica, sumida en décadas de desinversión y falta de mantenimiento, se encuentra operando a niveles mínimos, mientras que el suministro de combustible —históricamente dependiente de aliados regionales— se ha visto drásticamente reducido tras los recientes cambios geopolíticos en el continente.
Del lado estadounidense, la administración de Donald Trump ha adoptado una postura de exigencia inmediata. El presidente estadounidense ha vinculado cualquier posibilidad de alivio a las sanciones comerciales con una apertura política real y cambios sistémicos dentro de la estructura de poder en la isla. El secretario de Estado, Marco Rubio, figura clave en esta estrategia, ha insistido en que el acercamiento no significa un cheque en blanco, sino una oportunidad para que el gobierno cubano inicie una transición efectiva.
Como señal de buena voluntad y posible gesto de distensión, las autoridades cubanas anunciaron la noche del jueves la liberación de 51 personas vinculadas a causas políticas, una medida que, según el gobierno, se realizó bajo la mediación del Vaticano.
Aunque el inicio de estas conversaciones abre una ventana de esperanza para evitar un colapso total, los analistas internacionales observan el panorama con cautela. La pregunta central sigue siendo si el gobierno cubano estará dispuesto a ceder en sus bases ideológicas para obtener el oxígeno financiero que requiere desesperadamente, o si estas negociaciones son solo una táctica para ganar tiempo frente a la presión popular.
Por ahora, el gobierno ha hecho un llamado a la "resistencia" y a la "creatividad" para enfrentar la escasez, mientras la población aguarda expectante los resultados de un diálogo que podría definir el rumbo de la isla para los próximos años.