UAEM cumple siete días de paro: la comunidad universitaria exige justicia por Kimberly y Karol.
13 marzo, 2026 | 3:31 p. m.La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) cumple hoy una semana de inactividad total ante la indignación social por los feminicidios de las estudiantes Kimberly Joselin Ramos y Karol Toledo Gómez.
CUERNAVACA, Morelos . 13 MARZO 2026
Este viernes 13 de marzo de 2026, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) cumple siete días de cese total de actividades académicas y administrativas. El movimiento, detonado por el indignante feminicidio de las estudiantes Kimberly Joselin Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez, ha evolucionado de una protesta espontánea a una movilización organizada que pone contra las cuerdas a las autoridades universitarias y estatales.
La comunidad universitaria ha manifestado que el paro no es solo una respuesta a estos dos crímenes atroces, sino un grito de hartazgo ante una inseguridad que, según denuncian, ha sido minimizada durante años. El Campus Chamilpa, epicentro de la resistencia, se ha convertido en un espacio de asambleas permanentes donde los estudiantes exigen garantías fundamentales: iluminación en zonas críticas, presencia policial disuasiva en los alrededores de los planteles y, sobre todo, una depuración de los protocolos de atención a víctimas de violencia de género dentro de la institución.
Aunque la Fiscalía General del Estado ha intentado apaciguar las aguas con la reciente vinculación a proceso de Jared Alejandro "N" por el caso de Kimberly Ramos, los estudiantes han calificado estas medidas como insuficientes. La exigencia es clara: una investigación exhaustiva y transparente que no solo identifique a los autores materiales, sino que desmantele las redes de impunidad que permiten que la violencia contra las mujeres en Morelos escale sin freno. La disparidad en los avances de ambos casos —el de Karol sigue rodeado de opacidad— ha alimentado la desconfianza del estudiantado hacia las instituciones de justicia.
La situación interna es compleja. A medida que avanza la semana, han surgido fisuras dentro del propio alumnado. El desalojo ocurrido hoy en la Facultad de Medicina —donde un grupo de estudiantes retiró por la fuerza a quienes mantenían tomado el edificio— ilustra la tensión entre quienes defienden la prolongación del paro como medida de presión extrema y quienes abogan por retomar las clases bajo una agenda de negociación más flexible.
Ante este escenario, la Rectoría de la UAEM ha emitido un exhorto urgente al diálogo, garantizando la no represalia. No obstante, los estudiantes han sido enfáticos: las instalaciones no serán liberadas hasta que el gobierno estatal y el universitario firmen compromisos vinculantes y públicos.
El impacto de esta protesta ha trascendido los muros universitarios, afectando la vida cotidiana de Cuernavaca. La inactividad de una institución de tal magnitud ha forzado, incluso, la reprogramación de eventos culturales y sociales en la capital morelense, visibilizando que el problema de la inseguridad en la UAEM es un reflejo fiel de la crisis de violencia que atraviesa la entidad.
Mientras cae la tarde de este viernes, la incertidumbre persiste. La resolución del conflicto parece depender de la voluntad política para transformar un pliego petitorio, nacido del dolor y la rabia, en una política real de protección para el alumnado.