Morena denuncia "ofensiva injerencista" y señala al PRI como gestor de la presión de EE. UU..

7 mayo, 2026 | 11:41 a. m.

La presidenta de Morena, Ariadna Montiel, denunció que el PRI encabeza una estrategia para invitar a agencias de Estados Unidos a "entrometerse" en la política mexicana. Sin referirse a los señalamientos específicos contra figuras como Rubén Rocha Moya, Montiel acusó al bloque opositor de traicionar la soberanía nacional al gestionar informes y presiones externas en Washington.

CIUDAD DE MÉXICO . 7 Mayo 2026
 

En un nuevo capítulo de la pugna por la soberanía institucional, la dirigencia de Morena, bajo el mando de Ariadna Montiel, ha acusado formalmente al PRI de actuar como un "cabildeador de la intervención extranjera". El movimiento oficialista sostiene que la cúpula priista está instrumentalizando el brazo judicial y de inteligencia de Estados Unidos para desestabilizar la vida pública de México.

 

Sin aludir directamente a los expedientes abiertos que involucran a figuras clave del oficialismo, la estrategia de Morena se ha desplazado hacia el terreno del nacionalismo defensivo. Para Montiel, la supuesta filtración de investigaciones desde Washington no es un ejercicio de justicia transnacional, sino el resultado de una gestión deliberada por parte de la oposición para "invitar" a agencias externas a juzgar asuntos que corresponden estrictamente a la jurisdicción mexicana.

 

"El partido tricolor ha renunciado a la política interna para convertirse en un gestor de la injerencia. Buscan que un gobierno ajeno resuelva lo que ellos, por la vía del voto, no han podido conseguir", sentenció la dirigente.

 

El discurso morenista este 7 de mayo de 2026 marca una línea clara: cualquier señalamiento externo es interpretado como un ataque a la autonomía del Estado. Al evitar los nombres propios de los señalados, el partido logra elevar la discusión de un caso judicial de corrupción o seguridad a una disputa ideológica sobre la soberanía. Se sugiere que los informes de agencias estadounidenses están contaminados por intereses políticos partidistas del PRI. Asimismo,  la narrativa busca blindar a la administración actual, sugiriendo que atacar a un funcionario del movimiento es, en realidad, un ataque al proyecto de nación. También, se posiciona al PRI como una fuerza política que ha "traicionado" el principio de no intervención.

 

Este enfrentamiento ocurre mientras la presión de la Casa Blanca por resultados en seguridad alcanza su punto álgido. Para los analistas, la postura de Montiel busca neutralizar el impacto electoral de las investigaciones externas, enmarcando al PRI no como un denunciante de la corrupción, sino como un promotor de la vulnerabilidad nacional.

 

La respuesta del PRI ante estas acusaciones se espera en las próximas horas, en lo que promete ser un debate de alto voltaje sobre los límites de la cooperación internacional y la ética de la denuncia transfronteriza.