“La derecha internacional sí quiere intervenir”: Sheinbaum advierte sobre injerencia extranjera tras comicios en Brasil.

5 octubre, 2026 | 12:49 p. m.

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó este lunes que sectores de la “derecha internacional” buscan intervenir en la vida política de América Latina y en los procesos de México. Tras la primera vuelta electoral en Brasil que colocó al frente a Flávio Bolsonaro, la mandataria pidió prudencia hacia el balotaje del 25 de octubre, pero acotó que la amenaza de intromisión proviene de facciones radicales extranjeras y no directamente del presidente estadounidense Donald Trump, sosteniendo que el apoyo popular y la no intervención son la principal salvaguarda del país.

CIUDAD DE MÉXICO. 12 de octubre.-

 

Al fijar postura sobre los recientes resultados electorales en Brasil y las denuncias de intromisión externa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que existen sectores de la “derecha internacional” con intenciones claras de incidir en la vida política de América Latina y en los procesos soberanos de México. Cuestionada en su conferencia matutina sobre la ventaja de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta presidencial, la mandataria llamó a la prudencia y anticipó que esperará a la definición del balotaje del 25 de octubre antes de emitir un pronunciamiento formal sobre el destino político del país sudamericano.

 

Sin embargo, Sheinbaum diferenció el rol de los mandatarios extranjeros del actuar de las facciones extremistas. En ese sentido, descartó responsabilizar de forma directa al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, atribuyendo las presiones a grupos de ultraderecha con presencia internacional que buscan desestabilizar gobiernos progresistas para favorecer sus agendas ideológicas y financieras. Frente a este escenario, subrayó que la mejor defensa de México ante cualquier intento de intromisión es el respaldo del pueblo y el respeto absoluto al principio constitucional de autodeterminación.

 

Finalmente, la jefa del Ejecutivo rechazó asumir un liderazgo explícito del bloque de izquierda en la región frente a la creciente ola conservadora, argumentando que la prioridad de su administración se concentra en los asuntos nacionales y en una política exterior guiada por la no intervención. El pronunciamiento marca el posicionamiento de la diplomacia mexicana en un contexto regional dinámico, donde un eventual viraje político en Brasil redefiniría las alianzas y el balance geopolítico en el continente.