Claudia Sheinbaum vincula la corrupción en proveedores del INE con vicios heredados del salinismo y consolidados en el periodo de Córdova.

5 noviembre, 2026 | 12:09 p. m.

La presidenta Claudia Sheinbaum denunció que las sobrecostosas contrataciones de proveedores en el INE provienen de un modelo privatizador iniciado en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y afianzado por Lorenzo Córdova. La mandataria abogó por revisar las licitaciones electorales y sustituir a los proveedores privados por desarrollos tecnológicos estatales para reducir los costos de las elecciones.

CIUDAD DE MÉXICO; 5 de noviembre de 2026.-

 

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que el esquema de contratación de proveedores dentro del Instituto Nacional Electoral (INE) responde a una estructura de monopolios y privatización de servicios que se remonta a la administración de Carlos Salinas de Gortari. Durante su conferencia matutina, la mandataria aseveró que dichas prácticas opacas e infladas presupuestalmente alcanzaron su punto máximo durante la gestión de Lorenzo Córdova Vianello al frente de la autoridad electoral.

 

La postura del Ejecutivo se enmarca en la agenda gubernamental orientada a auditar el gasto de los organismos autónomos y reconfigurar el modelo de financiamiento de los comicios.

 

Antecedentes, críticas a la administración previa y ruta de austeridad

Durante el encuentro con los medios, la jefa del Ejecutivo desglosó los aspectos centrales de su denuncia sobre los servicios electorales:

 

Inicios de la privatización electoral:
 La presidenta expuso que las concesiones a corporativos privados para el conteo de votos, plataformas informáticas y credencialización nacieron con el antiguo IFE bajo la gestión salinista, perpetuando redes de negocio favorecidas sexenio tras sexenio.

 

Señalamientos directos a Lorenzo Córdova:
 Sheinbaum afirmó que durante el periodo de Córdova (2014-2023) se profundizaron los contratos millonarios con un reducido grupo de proveedores, lo que impidió la modernización con desarrollo propio y mantuvo elevados los costos operativos del instituto.

 

Transición hacia la soberanía tecnológica: 
La administración federal planteó la necesidad de que las herramientas informáticas y la infraestructura técnica de las elecciones sean desarrolladas por el propio Estado e instituciones públicas de educación superior, eliminando la intermediación de empresas privadas.


Las declaraciones de Sheinbaum endurecen el escrutinio sobre el historial de contrataciones del INE. La propuesta de migrar hacia un modelo de desarrollo tecnológico público perfila uno de los ejes principales en la discusión de las futuras reformas a la estructura electoral del país.